Guía para la autoperforación genital masculina: procedimiento y riesgos

Preparación esencial antes del procedimiento

La decisión de realizarse una perforación genital en casa no debe tomarse a la ligera. A diferencia de acudir a un profesional, el riesgo de infección y complicaciones aumenta exponencialmente. Si a pesar de ello decides proceder, una preparación exhaustiva es la única manera de minimizar los peligros. Esto implica no solo reunir el material adecuado, sino también preparar el cuerpo y la mente para el proceso.

Selección del equipo y la joyería

El éxito y la seguridad de la perforación dependen directamente de la calidad y esterilidad de las herramientas. Usar objetos caseros como agujas de coser o imperdibles es una garantía de desastre, ya que desgarran el tejido en lugar de cortarlo limpiamente y no pueden ser esterilizados adecuadamente.

  • Agujas de perforación: Debes adquirir agujas de perforación profesionales, huecas y estériles, del calibre (grosor) adecuado para la joya que planeas insertar. Vienen en paquetes sellados y esterilizados que no deben abrirse hasta el momento de su uso.
  • Joyería de iniciación: La joya debe ser de un material biocompatible para evitar reacciones alérgicas y facilitar la curación. Las mejores opciones son el titanio de grado implante (ASTM F-136) o el acero quirúrgico (ASTM F-138). Asegúrate de que el tamaño y la forma sean apropiados para el tipo de perforación (por ejemplo, un Prince Albert requiere una joya diferente a un Frenum).
  • Guantes estériles: Necesitarás varios pares de guantes quirúrgicos estériles.
  • Antiséptico: Utiliza una solución antiséptica para la piel, como la clorhexidina. Nunca uses alcohol o peróxido de hidrógeno, ya que son demasiado agresivos y pueden dañar el tejido, dificultando la curación.
  • Material de apoyo: Ten a mano gasas estériles, un bolígrafo marcador de piel (violeta de genciana) y un corcho o tubo receptor estéril para colocar en el lado de salida de la aguja y evitar pinchar otras áreas.

Higiene y esterilización del entorno

Debes crear un "campo estéril". Limpia a fondo la superficie donde trabajarás con un desinfectante. Lávate las manos meticulosamente con jabón antibacteriano y luego ponte el primer par de guantes estériles. La zona genital debe lavarse con un jabón suave y sin perfume. Justo antes de perforar, limpia el área específica con una gasa empapada en solución antiséptica.

Marcado preciso del punto de perforación

Este es un paso crítico. Con el pene en estado flácido, usa el marcador de piel para señalar los puntos de entrada y salida. Tómate tu tiempo para asegurarte de que estén perfectamente alineados. Es vital evitar perforar vasos sanguíneos importantes o la uretra (a menos que el tipo de piercing, como el Prince Albert, lo requiera específicamente). Para visualizar las venas, puedes usar una linterna potente a través del tejido en una habitación oscura. Si tienes la más mínima duda, no procedas. Un error en el marcado puede causar sangrado incontrolable o daño permanente.

El proceso de la perforación paso a paso

Este es el momento de la verdad. La calma, la decisión y la rapidez son clave. La vacilación puede causar más dolor y daño tisular.

Ejecución de la perforación

Una vez que el área está marcada y desinfectada, y llevas un nuevo par de guantes estériles, coge la aguja estéril. Coloca el corcho o tubo receptor en el lado donde saldrá la aguja. Respira hondo y, al exhalar, empuja la aguja a través del punto de entrada con un movimiento firme, rápido y continuo. La aguja debe atravesar el tejido y salir por el punto marcado en el otro lado, deteniéndose en el receptor. El dolor será agudo pero breve si se hace correctamente.

Inserción inmediata de la joya

No retires la aguja por completo todavía. La mayoría de las agujas de perforación son huecas precisamente para facilitar este paso. Desatornilla una de las bolas de tu joya (si es una barra o un aro con bolas) y coloca el extremo de la joya contra el extremo hueco de la aguja. Luego, mientras empujas la joya hacia adelante, retira la aguja hacia atrás en un movimiento coordinado. La joya debería deslizarse suavemente en el canal recién creado. Una vez que la joya esté en su lugar, enrosca la bola de forma segura.

Cuidados posteriores: la clave para una curación exitosa

La perforación es solo el principio. Los cuidados posteriores determinarán si la herida sana correctamente o se infecta gravemente. La curación completa puede tardar desde unas pocas semanas hasta varios meses, dependiendo del tipo de piercing y de tu cuerpo.

Rutina de limpieza diaria

La limpieza es fundamental. Debes limpiar la perforación dos veces al día.

  • Prepara una solución salina: mezcla 1/4 de cucharadita de sal marina no yodada en un vaso (250 ml) de agua tibia destilada o embotellada.
  • Sumerge el pene en la solución durante 5-10 minutos. Esto ayuda a ablandar y eliminar cualquier costra de linfa seca (que es normal).
  • Después del remojo, seca el área con mucho cuidado usando una gasa estéril o una toalla de papel limpia. No uses toallas de tela, ya que pueden albergar bacterias y engancharse en la joya.

Actividades a evitar durante la curación

Durante al menos las primeras 4 a 6 semanas, y posiblemente más, debes ser extremadamente cuidadoso.

  • Abstinencia sexual: Evita cualquier actividad sexual, incluida la masturbación. La fricción puede causar desgarros y la exposición a fluidos corporales aumenta drásticamente el riesgo de infección.
  • Ropa y fricción: Usa ropa interior y pantalones holgados de algodón para permitir que el área respire y evitar la presión o la fricción en la joya.
  • Agua: Evita sumergirte en piscinas, jacuzzis, lagos o el mar, ya que están llenos de bacterias.
  • Limpieza excesiva: No limpies la perforación más de dos veces al día y no uses productos químicos agresivos.

Identificación de signos de infección

Es crucial que sepas diferenciar entre una curación normal y una infección. La curación normal puede incluir un ligero enrojecimiento, hinchazón y secreción de un líquido claro o blanquecino (linfa). Sin embargo, debes buscar atención médica inmediatamente si experimentas:

  • Dolor intenso y punzante que empeora con el tiempo.
  • Hinchazón excesiva.
  • Piel caliente al tacto alrededor de la perforación.
  • Secreción de pus espeso, amarillo o verde, a menudo con mal olor.
  • Fiebre o malestar general.
La autoperforación conlleva riesgos significativos, incluyendo infecciones graves, daño nervioso, sangrado excesivo y cicatrices permanentes. La opción más segura siempre será acudir a un perforador profesional cualificado que trabaje en un estudio limpio y regulado.

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