Cómo prevenir las infecciones por hongos al tomar antibióticos

El delicado equilibrio de tu flora corporal

Los antibióticos son medicamentos potentes y necesarios para combatir infecciones bacterianas. Su función es eliminar o detener el crecimiento de bacterias dañinas. Sin embargo, su acción no es selectiva; junto con los patógenos, también pueden eliminar a las bacterias beneficiosas que habitan en nuestro cuerpo, especialmente en el intestino y en la vagina. Este conjunto de microorganismos beneficiosos se conoce como flora o microbiota.

En la vagina, una bacteria predominante es del género Lactobacillus. Su función es producir ácido láctico, manteniendo un pH vaginal ácido que inhibe el crecimiento de organismos no deseados, como el hongo Candida albicans. Cuando un tratamiento con antibióticos de amplio espectro reduce la población de Lactobacillus, el pH vaginal se altera y la Candida, que es naturalmente resistente a los antibióticos, encuentra un ambiente ideal para proliferar sin control, dando lugar a una infección por hongos o candidiasis vaginal.

Apoyo probiótico: tu primera línea de defensa

La estrategia más directa para contrarrestar el efecto de los antibióticos es reponer activamente las bacterias beneficiosas perdidas. Aquí es donde los probióticos juegan un papel fundamental.

Elige los probióticos adecuados

No todos los probióticos son iguales. Para la salud vaginal, busca suplementos que contengan cepas específicas cuya eficacia haya sido estudiada para este propósito. Las más importantes son:

  • Lactobacillus rhamnosus
  • Lactobacillus reuteri
  • Lactobacillus acidophilus
Estos suplementos están disponibles en farmacias y tiendas de productos naturales, tanto en formato oral (cápsulas) como en óvulos vaginales. Consulta con tu médico o farmacéutico para elegir la opción más adecuada para ti. Es crucial empezar a tomarlos desde el primer día del tratamiento antibiótico y continuar durante al menos una o dos semanas después de finalizarlo.

Alimentos ricos en probióticos

Además de los suplementos, puedes reforzar tu flora a través de la alimentación. Incorpora en tu dieta diaria alimentos fermentados que son una fuente natural de probióticos:

  • Yogur natural: Asegúrate de que contenga “cultivos vivos y activos” y que no tenga azúcares añadidos, ya que el azúcar alimenta a la levadura.
  • Kéfir: Una bebida láctea fermentada con una variedad aún mayor de bacterias y levaduras beneficiosas que el yogur.
  • Chucrut (sauerkraut): Col fermentada. Elige la versión no pasteurizada que se encuentra en la sección de refrigerados.
  • Kimchi: Un plato tradicional coreano de vegetales fermentados, principalmente col china y rábano.
Un consejo práctico es tomar el probiótico (ya sea en cápsula o alimento) al menos 2 o 3 horas después de la dosis del antibiótico. Esto le da tiempo al probiótico para establecerse antes de que la siguiente dosis del medicamento pueda afectarlo.

Modificaciones en la dieta para un entorno anti-levadura

Lo que comes puede influir directamente en el riesgo de desarrollar una infección por hongos. La Candida albicans se alimenta principalmente de azúcar.

Reduce el consumo de azúcar y carbohidratos refinados

Durante el tratamiento con antibióticos y las semanas posteriores, es muy recomendable limitar al máximo tu ingesta de:

  • Azúcares añadidos (refrescos, dulces, bollería, postres).
  • Carbohidratos refinados (pan blanco, pasta blanca, arroz blanco), que se convierten rápidamente en azúcar en el cuerpo.
  • Alcohol, especialmente bebidas fermentadas como la cerveza y el vino, que contienen azúcares y levaduras.
Al privar a la Candida de su principal fuente de alimento, dificultas su capacidad para multiplicarse y causar una infección.

Incorpora alimentos con propiedades antifúngicas

Algunos alimentos contienen compuestos naturales que pueden ayudar a mantener a raya a los hongos. Incluir de forma moderada ajo, aceite de coco (que contiene ácido caprílico) y especias como el orégano y la canela puede ofrecer un apoyo adicional. El ajo crudo, por ejemplo, es conocido por sus potentes propiedades antifúngicas gracias a un compuesto llamado alicina.

Hábitos de higiene y estilo de vida que marcan la diferencia

Crear un ambiente externo desfavorable para la Candida es tan importante como cuidar tu interior. La levadura prospera en ambientes cálidos, húmedos y sin aire.

La elección de la ropa interior

Opta siempre por ropa interior de algodón 100%. A diferencia de los materiales sintéticos como el nailon o el licra, el algodón es transpirable y permite que el aire circule, ayudando a mantener la zona genital seca. Evita usar tangas o ropa interior muy ajustada, ya que pueden aumentar la humedad y la fricción. Por la noche, considera dormir sin ropa interior para maximizar la ventilación.

Higiene personal sin excesos

Aunque la limpieza es importante, el exceso puede ser contraproducente. Evita por completo las duchas vaginales, ya que eliminan la flora protectora y alteran el pH natural, dejando la puerta abierta a las infecciones. Utiliza jabones suaves, sin perfume y con un pH neutro, y úsalos solo en la parte externa (la vulva). Después de lavar, seca la zona suavemente con una toalla limpia.

Mantén la zona seca

La humedad es la mejor amiga de la Candida. Por ello, es fundamental que te cambies de ropa mojada lo antes posible. Esto incluye el bañador después de nadar o la ropa deportiva después de hacer ejercicio. No permanezcas con prendas húmedas puestas durante periodos prolongados.

Comunicación abierta con tu profesional de la salud

Tu médico es tu mejor aliado en la prevención. No dudes en ser proactivo en tu comunicación con él o ella.

Habla sobre tus antecedentes

Si tienes un historial de infecciones por hongos recurrentes, o si has desarrollado una candidiasis en el pasado después de tomar antibióticos, infórmaselo a tu médico antes de que te prescriba un nuevo tratamiento. Esta información es crucial para que pueda valorar el riesgo y tomar medidas preventivas.

Pregunta sobre antifúngicos preventivos

En casos de alto riesgo, especialmente en mujeres con candidiasis recurrente, el médico puede optar por recetar un medicamento antifúngico (como una dosis única de fluconazol oral) para tomarlo junto con el antibiótico o justo al finalizar el tratamiento. Esta es una medida profiláctica muy eficaz que ataca el problema antes de que comience. No lo tomes por tu cuenta; siempre debe ser bajo prescripción y supervisión médica.

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